Acompaño a empresas familiares y PyMEs patagónicas a tomar decisiones financieras y estratégicas que se sostienen. Método humano, herramientas modernas, atención individual.
Soy Rodrigo Ortego. Cara Sur tiene mi nombre, mi forma de trabajar y mi manera de entender la empresa: cerca, con tiempo, con método.
Acompaño la decisión que importa — la que se toma una vez por año y mueve el resultado de los próximos cinco. Estados financieros leídos como mapa, plan a 18 meses, y conversaciones con la dirección sin intermediarios.
Trabajo con pocos clientes a la vez, entre tres y cinco. Uso herramientas modernas — automatización, IA, modelos — para que mi tiempo con vos rinda más, sin renunciar al criterio humano.
Según la etapa, una empresa necesita formar la base, recalcular el rumbo o sostener lo construido. Empezamos siempre por una conversación de diagnóstico común y, según el resultado, abrimos uno de los tres caminos.
Estructuro la empresa que recién arranca o que viene creciendo desordenada. Estados financieros confiables, modelo claro, equipo definido.
Cuando el rumbo no sirve más. Reestructuración financiera, replanteo del modelo, decisiones de continuidad, venta parcial o sucesión familiar.
Acompañamiento sostenido a la dirección. Comité mensual, revisión de hipótesis, preparación de instancias críticas (asamblea, banco, comprador).
Uso IA y automatización todos los días — no para vender un servicio nuevo, sino para que mi tiempo con cada cliente valga más. Estos son cuatro casos concretos donde el método se aceleró sin perder rigor.
Para un cliente real: del concepto a una herramienta funcionando, sin equipo de desarrollo. Indicadores en vivo, comparativos, lectura inmediata para la mesa directiva. La idea nació un viernes, el lunes estaba en uso.
Modelos de valuación y proyecciones financieras para decisiones de inversión reales. La IA acelera la construcción y reduce errores aritméticos; el criterio — los supuestos, los riesgos, qué sensibilizar — sigue siendo mío. Y se nota en el resultado.
De idea a MVP funcional con IA como copiloto del desarrollo entero. Un sistema que conecta equipos con proyectos internos: lo usé yo para entender el ciclo completo — producto, técnico, despliegue — y poder hablar con propiedad cuando un cliente me consulta por algo similar.
Un asistente que lee el material del cliente con mis criterios — qué mirar primero en un balance, qué supuestos no se negocian, qué preguntas hago siempre. No reemplaza la reunión: la prepara. Llego a la mesa con tres hipótesis ya cruzadas, no con un Excel en blanco.
Empresas patagónicas y fundadores que pasaron por el método. La mejor publicidad es una segunda contratación — y, en lo posible, una recomendación.
Si después tiene sentido seguir, seguimos. Si no, te quedás con un par de preguntas mejores para hacerte vos solo. Ese es el piso.